Alquimia, 1959-1964

Grupo “El Paso”

Refiriéndose al Grupo El Paso, fundado por Saura en 1957, Cirilo Popovici expresa:
«Lo que es seguro es que la Historia mencionará su existencia como uno de los momentos cruciales del arte español de nuestra época. Merecen considerarse algunos breves episodios en relación con los componentes del grupo y relatados por Sempere:

Durante un viaje por Madrid, conocí a Miralles y su pintura me impresionaron. En el estudio de Antonio Saura vi su teratológica “Brigitte bardot” (digna heredera de la no menos conocida “Venus de Cuenca”); allí conocí también a Fernando Zobel

Sempere. Cirilo Popovici. D.G.BB.AA. 1972.

Hacia los años sesenta volví a España. Estaba entonces el Grupo El Paso, un grupo importantísimo que apareció a raíz de la posguerra española. Mi opinión sobre el grupo es que fue más interesante como conjunto de personalidades que como personalidad colectiva. Quizá influya en mi modo de ver mi formación basada en las corrientes francesas y americanas. Sigo pensando, no obstante, que fue muy importante la aparición de este grupo.

Sempere, Eusebio.”Forma, movimiento, comunicación”. Arte Contemporáneo y Sociedad. Editorial san Esteban, 1981. Salamanca.

Me interesaba el grupo, quizá porque cuando lo conocí era mucho menos rígido que en sus comienzos, el informalismo en general era mucho menos rígido. Sin embargo no pensé en incorporarme, no tuve ni deseos de ello. A mi época de un aprendizaje de grafismos y de un lenguaje en Paris siguió otra en la que estaba preocupado por introducir todo lo ibérico. El Paso lo había logrado. Pero hubo algo por lo que yo no podía entrar en él. De siempre me había mantenido aislado. Incluso con el Equipo 57 a los que pude conocer bien porque tenían el estudio en Paris muy cerca de donde vivía, nunca pude trabajar a niveles concretos de plástica. Ellos pintaban todos un cuadro, cada cual en una esquina, por trozos. Creo que la obra debe ser muy personal. (…)
Con El Paso mi soledad se agravaba aún más si cabe. Al llegar a Madrid mi arte no interesaba a nadie, ni a los propios artistas. Decidí seguir yo solo; tampoco era algo que pudiera resultarme nuevo.

Eusebio Sempere. Dossier Guadalimar nº 8. 1975.

La influencia de este grupo sobre su pintura es descrita por Pablo Ramírez en el catálogo “Sempere Paisatges”:

«Esta nueva forma de trabajo, que se basaba en el uso de un grafismo mucho menos preciso condicionado por la aplicación de la línea sobre la base abrupta de la madera, le permitía potenciar el azar, pero daba lugar a un tipo de obra híbrida en la que se detecta una fuerte incoherencia temática: una serie de tablas, fuertemente texturadas que contienen juegos geométricos a partir de tramas compuestas por líneas de un oscuro cromatismo terroso, y que llegan a sugerir, incluso, una especie de autoexpresión del artista por la vía del automatismo.
(…) la mayoría de estas contradictorias tablas fueron destruidas en 1962, después de ser exibidas en varias exposiciones colectivas que itineraron internacionalmente. No obstante, debió salvar un pequeño conjunto, tal vez las tablas menos informalistas y que parecen sugerir una muy libre y curiosa intención retratística -Delfina, Virginia, esperanza, etc.»