Iniciacion, 1950-1958

Inicio de la Técnica Serigráfica

En 1955, gracias a Loló Soldevilla , Sempere conoció a Winifredo Arcay, pintor y serigrafísta cubano que trabajaba como tal para la emblemática galería Denise René. Arcay le propuso trabajar con él y aprender, así, la técnica de la serigrafía. Se trataba de una ocasión privilegiada para conocer de cerca otros pintores. Sempere, aquellos años, pudo reproducir a Vasarely, Mortensen, Arp y Bloc.

«Por las mañanas iba en tren al estudio de Arcay, que se encontraba a las afueras de Paris. Al principio solo preparaba los colores, luego pudo ir haciendo las maquetas, los clichés e incluso retocar las serigrafías que salían con algún defecto. Cada día aprendía cosas nuevas con Arcay. Escuchaba atentamente sus explicaciones y como alumno aventajado que resultó ser, pronto desveló los secretos de la técnica de la serigrafía, materia en la que ahora (1982) es consumado maestro.»
…«Los instrumentos necesarios para la serigrafía constan de una mesa plana y sin bultos de ningún tipo, ya que si no es así aparecerían estos en el papel de imprimir. También es necesario un bastidor que sostiene una tela de seda o nylon, usándose uno u otro material según convenga que pase más o menos tinta (con nylon pasa menos tinta y es la que emplea Sempere para sus serigrafías de rayado fino).
Sobre la tela de seda y nylon y utilizando una plancha un poco caliente, se pega un papel especial compuesto de dos láminas; sobre la cara superior o soporte se hace el dibujo que se desea imprimir y con una cuchilla afilada se recorta el dibujo , quedando al descubierto la parte inferior, que es de un papel muy fino, obteniéndose así el cliché.
La cartulina a imprimir se coloca debajo del bastidor. Hay que tapar bien los márgenes para que la tinta no los manche y con una rasqueta se arrastra la pintura, procurando dar siempre la misma presión y no más de la necesaria para no reventar el cliché y para que pase a través del mismo con la misma intensidad.
Si la serigrafía es de color, basta una sola pasada de rasqueta para que quede hecha, pero si se quiere imprimir varios colores, será necesario hacer tantas pasadas de tintas como número de colores se desee emplear, y con el fin de que solamente quede al descubierto la parte del dibujo que se desee imprimir, hay que tapar cuidadosamente las paertes que vayan en otro color.
En cada cambio de color hay que limpiar bien el bastidor para que no queden restos de las tintas utilizadas anteriormente.»

Eusebio Sempere. Catálogo razonado. 1984. Fernando Silió.

Años después, en su regreso a España y junto a Abel Martín, sería el introductor de la técnica de la serigrafía en nuestro país.